
El partido transcurrió como se habría esperado. Igualado. Parejo. Y que finalmente acabó decidiéndose en los penales, logrando la victoria el conjunto italiano. Sin embargo, aquella Juventus, que en aquel partido contaba con jugadores de la talla de Vieira, Cannavaro, Del Piero y el propio Chiellini, encontró en el relativamente desconocido argentino un hueso durísimo de roer. Durante toda la noche Messi fue imparable. El juego asociado con 'Dinho'. La fluidez de su regate. El fantástico control que tenía con su prodigiosa zurda. En definitiva, lo de Messi esa noche fue un verdadero recital. Tal fue la impresión que Leo causó, que Rijkaard, más que en la obligación, se vio en la necesidad de promover inmediatamente a Leo al primer equipo, compartiendo protagonismo entonces con Ronaldinho, que destilaba magia por el flanco izquierdo, y Eto'o como 9 de área, con garra, fuerza, puntería y mucho gol. Similar a lo que hoy tiene el Barcelona en Luis Suárez.
Poco a poco, y ya con la 19 en su espalda, Messi fue desbancando del puesto titular a Ludovic Giuly, quien sin embargo anotó el gol que metió al Barcelona en la final de la Champions que finalmente ganarían ante el Arsenal de Wenger. Sin embargo, y a pesar del fantástico rendimiento de Leo durante toda la 2005-06, su problema de lesiones lo mantendrían más fuera que dentro de las canchas, perdiéndose incluso aquella final en el Stade de France en París. Pero a pesar de sus lesiones constantes, el Barcelona casi sin saberlo, había encontrado al jugador que poco menos de 10 años después, sería el más importante en toda su historia, 4 balones de oro y 23 títulos después.
Lo que pocos o casi ninguno sabe es que, ese partido, ese insignificante partido, fue el que salvó a Leo (y al Barça) de una cesión al Cadiz que ya estaba más que cerrada. El período de transferencias estaba muy cerca, y ese partido fue la última oportunidad que Messi tuvo para demostrar que tenía lo que se necesitaba para estar en el primer equipo. Y vaya que lo hizo. No obstante, no fue sino hasta la llegada de Pep Guardiola al Barcelona en la temporada 2008-09, su cambio de posición por la de falso nueve, y haber heredado la 10 del brasileño que salió por petición expresa de Pep, cuando Messi finalmente se consolidó como el mejor jugador del mundo. Desplazando con creces a un ya consolidado jugador portugués del Manchester United que acababa de coronarse con el Balón de Oro; Cristiano Ronaldo.
Messi pudo haber jugado en el Cadiz, pero su noche mágica ante la Juventus en el Gamper lo salvó. En 2 días veremos si otra noche mágica contra la Juventus (aunque esta vez con victoria), hacen realidad la quinta orejona para el equipo culé, el segundo triplete del Barça en 6 años, y el quinto Balón de Oro para quien seguramente se retirará siendo el mejor de todos los tiempos.
Messi pudo haber jugado en el Cadiz, pero su noche mágica ante la Juventus en el Gamper lo salvó. En 2 días veremos si otra noche mágica contra la Juventus (aunque esta vez con victoria), hacen realidad la quinta orejona para el equipo culé, el segundo triplete del Barça en 6 años, y el quinto Balón de Oro para quien seguramente se retirará siendo el mejor de todos los tiempos.
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