Luego de lo visto hoy en el Parque de los Príncipes de París, en el que el Barcelona literalmente se paseó en campo del PSG para sacar un 1-3 que los deja con pie y medio en Semifinales, he de resaltar que nuevamente volví a notar un extraño problema que se ha venido presentando con cierta frecuencia en los partidos en los que el Barcelona ha presentado su mejor versión en algún pasaje del partido, o si no, en su gran mayoría. Ésto es la extraña manera en la que el Barcelona luego de dominar y habiendo conseguido adelantarse en el marcador, en el momento en que más cómodo parecen, tienden a regalar la iniciativa, pierden la pelota, pierden orden en la salida, pierden fluidez en el juego de toque rápido y por ende, pasan de ser claros dominadores a verse dominados. El mejor ejemplo, lo que pasó el pasado domingo contra el Sevilla.
En el Pizjuan se apreció nuevamente este extraño inconveniente al que Luis Enrique parece no poder encontrarle una solución. El Barcelona comenzó ese vital encuentro dominando y jugando de manera pletórica. Los balones iban y venían y el Sevilla sólo se veía a sí mismo corriendo detrás del esférico. Cayeron los 2 goles de los blaugranas y parecía que el partido estaba resuelto en apenas 45 minutos. Sin embargo, luego del 0-2 el Barcelona se tiró hacia atrás, regaló la iniciativa al Sevilla y se convirtió de manera muy rápida y preocupante en un equipo soso en defensa. Banega tuvo todo el espacio y tiempo del mundo para disparar y conseguir el 1-2 pues Iniesta en ningún momento (como ya es costumbre) salió a marcar, Piqué y Mathieu se quedaron clavados en la línea del área grande y Banega quedó completamente sólo. Bravo tuvo parte en el gol pues pudo hacer más, pero el daño estaba hecho. 1-2 al medio tiempo.
Sin embargo, el Barcelona pareció volver a su mejor versión con el ingreso de Xavi, que parece haber vuelto a su mejor versión y está demostrando que aún es un efectivo MUY valioso para la campaña del Barcelona de Luis Enrique, que de seguir por el mismo trayecto se encamina a un (nuevo) triplete. Pero fue todo lo contrario. Llegando los últimos 10 minutos, el Barcelona retrocedió de nuevo, regaló el balón, dejó de presionar, se convirtió en un equipo muy largo y estirado, dio mucho espacio entre líneas y Gameiro le arrebató con su gol 2 puntos de ventaja que los culés tenían sobre el Madrid. Hoy sucedió lo mismo, con la diferencia de que lo ocurrido en el Pizjuan parece haber sido un llamado de atención para Luis Enrique. En todas las jugadas que el Barcelona perdía el balón en la mitad de la cancha, Piqué y Mascherano fungieron como bomberos para apagar más de un incendio.
Con 0-1 en el marcador y habiendo aguantado todas las acciones de peligro del PSG, el Barcelona retomó el control del partido con la entrada de Xavi y con 2 golazos antológicos de Luis Suárez, el partido (y probablemente la serie) se acabó. El gol del PSG no fue más que un pequeño momento de mala fortuna, pues si la pelota no rebota en Mathieu, el PSG sale goleado de su casa.
Luis Enrique fijándose en el partido de hoy y en lo sucedido en el Pizjuan, debe tomar nota de esto y corregirlo de inmediato si quiere que el Barcelona alcance a tener una temporada exitosa. Si no, prepárense para sufrir los fanáticos del equipo culé.

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